La iniciativa de rebajar el impuesto de primera categoría en Chile ha reactivado el debate económico, generando expectativas en el sector empresarial y, al mismo tiempo, advertencias desde el mundo académico sobre sus eventuales impactos fiscales.
La medida, incorporada en el denominado Plan de Reconstrucción Nacional, contempla disminuir de manera gradual la tasa del impuesto corporativo desde el 27% actual al 23%. Junto con ello, la propuesta incluye la reintegración del sistema tributario y la implementación de incentivos a la contratación.
Desde el gran empresariado, la propuesta ha sido bien recibida. La Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) venía planteando desde hace al menos dos años que la carga tributaria corporativa en Chile supera los niveles promedio de países de la OCDE, lo que —a su juicio— limita la inversión y el dinamismo económico.
En esa línea, la presidenta de la CPC, Susana Jiménez, valoró la iniciativa, señalando que podría traducirse en un impulso al crecimiento si se cumplen ciertas condiciones complementarias. Entre ellas, mencionó la necesidad de avanzar en simplificación regulatoria, mayor flexibilidad laboral y ajustes en el gasto público.
No obstante, el optimismo empresarial contrasta con las advertencias de analistas y expertos en materia fiscal. Existe consenso en que una reducción de impuestos podría incentivar la actividad económica, pero también generar efectos negativos en las finanzas públicas, especialmente en el corto plazo.
El ex presidente del Banco Central, José De Gregorio, advirtió que si bien la medida puede tener impactos positivos en el crecimiento, también implicaría un deterioro fiscal si no va acompañada de una reducción efectiva del gasto. Según explicó, el aumento en la actividad económica no compensa completamente la menor recaudación tributaria.
Una postura similar planteó Alberto Cuevas, socio de Consultoría Tributaria de KPMG Chile, quien sostuvo que la rebaja, por sí sola, podría profundizar el déficit fiscal, aumentando la presión sobre las cuentas públicas si no se implementan medidas adicionales.
De esta forma, la discusión sobre la rebaja del impuesto corporativo se instala como uno de los temas clave en la agenda económica, en medio de un escenario donde se busca equilibrar crecimiento, inversión y sostenibilidad fiscal.



