Coaniquem puso en marcha una plataforma digital regional que busca enfrentar una de las principales brechas en salud infantil en América Latina: la falta de datos estandarizados sobre quemaduras en niños y niñas. El sistema permitirá centralizar información de diez países y generar evidencia comparable para fortalecer la prevención, la atención clínica y el diseño de políticas públicas.
La iniciativa, denominada RELAQ, fue desarrollada junto al Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar de la Universidad Andrés Bello y actualmente opera en seis países, entre ellos Chile, Argentina y Perú. Durante 2026 se ampliará a nueve países de la región, consolidándose como el primer registro latinoamericano de quemaduras infantiles con estándares comunes.
En Chile, Coaniquem estima que se producen cerca de 80 mil quemaduras infantiles al año, aunque la cifra no es exacta debido a que estos accidentes no son de notificación obligatoria. De acuerdo con los primeros registros, más del 90% de los casos ocurre al interior del hogar y afecta principalmente a niños de entre uno y cuatro años. Las manos concentran el mayor número de lesiones, seguidas por extremidades superiores e inferiores.
“La gran mayoría de las quemaduras ocurre en el propio hogar y bajo el cuidado de adultos, lo que rompe con la idea de que se trata de lesiones excepcionales”, explica Orlando Flores, director del área académica de Coaniquem y también director ejecutivo del proyecto. “Además, muchas de estas lesiones podrían evitarse o tener un impacto mucho menor si existiera una atención oportuna y adecuada desde el primer momento”.
Desde la corporación advierten que, aunque menos del 10% de los casos requiere hospitalización, entre un 10% y un 20% deja secuelas que demandan cirugías y procesos de rehabilitación prolongados. “La falta de datos impide dimensionar el real impacto sanitario y social de las quemaduras infantiles”, señaló Orlando Flores, director académico de Coaniquem.
Diseñado por especialistas del Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar (ITiSB), de la Facultad de Ingeniería de la UNAB, el proyecto fue posible gracias a un fondo concursable de US $260 mil obtenido por Coaniquem con financiamiento de la Fundación David and Lucile Packard (de los creadores de Hewlett-Packard).
“Las soluciones de salud digital permiten transformar datos clínicos dispersos en información útil para la toma de decisiones, superando la fragmentación histórica de los sistemas de salud. Contar con registros estandarizados, interoperables y de calidad es fundamental para diseñar mejores políticas públicas y sanitarias, tanto a nivel nacional como regional”, destacó la directora del ITiSB, la Dra. Carla Taramasco.
La plataforma ya ha registrado más de 2.300 casos y permitirá analizar variables clínicas, sociales y geográficas, aportando información clave para mejorar la prevención y la respuesta de los sistemas de salud. Desde Coaniquem destacan que contar con datos confiables es fundamental para reducir un problema que, en gran parte, es prevenible.



