La comunidad educativa de la Escuela Valle Colcura, en la comuna de Lota, continúa enfrentando una situación que se arrastra por más de una década. El establecimiento funciona en dependencias modulares desde los daños provocados por el terremoto de 2010 y la posterior ampliación de la Ruta 160, una condición que originalmente debía ser transitoria, pero que con el paso de los años se transformó en una solución permanente para alumnos, docentes y asistentes de la educación.
El problema ha generado creciente molestia entre apoderados y trabajadores del recinto, quienes han protagonizado distintas manifestaciones para exigir una respuesta concreta sobre la reposición del colegio. En varias oportunidades incluso se han registrado protestas en la Ruta 160, con barricadas y cortes de tránsito, como forma de visibilizar la precariedad en la que aseguran se desarrollan las clases.
Las críticas apuntan principalmente a las condiciones sanitarias y de infraestructura del recinto modular. Según denuncian integrantes de la comunidad educativa, el establecimiento ha presentado problemas reiterados, entre ellos presencia de plagas y baños en mal estado. La vocera de los apoderados, Marisel Santibáñez, explicó que en el lugar se ha detectado “la presencia de ratones y palomas en diversas oportunidades”, lo que consideran inaceptable para un recinto educacional.
Desde el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación en Lota también se han sumado a las demandas, solicitando claridad respecto a los plazos para levantar una infraestructura definitiva. El presidente local del gremio, Jorge Parra, ha insistido en que la comunidad necesita certezas, especialmente considerando que el proyecto modular tenía un plazo limitado de uso.
Las autoridades han señalado que existen gestiones en curso para mejorar algunas condiciones del establecimiento mientras se tramita la reposición definitiva. Entre las medidas anunciadas se incluyen trabajos de limpieza, desratización y reparaciones básicas, acciones que buscan enfrentar las dificultades más urgentes del recinto.
Sin embargo, para los apoderados estas soluciones no resuelven el problema de fondo. La comunidad insiste en que después de más de diez años la escuela requiere un proyecto definitivo que permita garantizar condiciones dignas para el aprendizaje de los estudiantes del sector Colcura, en la Región del Biobío.



