La Corporación Nacional Forestal (Conaf) informó que 30 incendios forestales permanecen activos y en combate en diferentes zonas del país, afectando de manera significativa diversas Regiones, con foco especialmente crítico en la Región de Biobío donde la situación continúa bajo Alerta Roja. La entidad actualizó los datos referentes a los siniestros que siguen consumiendo vegetación y que exigen esfuerzo conjunto de brigadas terrestres, equipos aéreos y colaboradores especializados.
En la Región del Biobío, tres incendios de gran escala se mantienen entre los más preocupantes: el fuego en Trinitarias que ha consumido miles de hectáreas en la comuna de Concepción, el siniestro en Rancho Chico también en esa comuna, y el foco en Rucahue Sur en la comuna de Laja, todos con miles de hectáreas afectadas y con labores intensas para intentar contener su avance. La magnitud del daño hace que el trabajo de las brigadas forestales, Bomberos, Carabineros y otras fuerzas en terreno sea constante, tanto para la protección de áreas rurales como para prevenir que las llamas se acerquen a sectores habitados.
La alerta roja en el Biobío se integra al contexto crítico que también afecta a otras regiones. En Ñuble, por ejemplo, varios incendios forestales se han declarado con alerta roja regional, con focos como “Perales”, “Monte Negro” y “Rahuil Bajo” reportando significativas superficies quemadas. Los equipos especializados trabajan en todo el litoral y zonas interiores para contener la extensión de los incendios, apoyándose en labores de monitoreo, control de perímetros y apoyo logístico.
La Región de O’Higgins no está exenta del riesgo, con incendios como “Camino Las Lomas” que mantiene a la comuna de Mostazal bajo alerta roja comunal debido al fuego activo, mientras que en Maule otro foco conocido como “Curacura” continúa avanzando y demandando atención de brigadas. En el sur, la Región de La Araucanía registra también múltiples siniestros que requieren atención prioritaria.
Este panorama de incendios simultáneos representa uno de los mayores desafíos de la temporada, dado que los recursos humanos y materiales se distribuyen entre diversas zonas con altos niveles de peligro y condiciones climáticas que favorecen la rápida propagación de las llamas. Las autoridades han insistido en mantenerse alerta y han renovado llamados a la población para evitar acciones que puedan provocar nuevos focos, así como para colaborar con la labor de emergencia evitando acercarse a zonas de riesgo, donde la seguridad de las personas podría verse comprometida.



