El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para la infraestructura aeroportuaria del país, en medio de proyecciones históricas de tráfico aéreo y un renovado impulso por fortalecer la conectividad regional. Mientras cerca de seis millones de pasajeros se desplazarán por el aeropuerto de Santiago durante la temporada estival, el foco del desarrollo comienza a trasladarse hacia las regiones.
En ese escenario, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) impulsa una serie de iniciativas orientadas a los denominados “aeródromos con potencial de aviación comercial”. En el Maule, durante este semestre se licitará un estudio de demanda para evaluar la factibilidad de un aeropuerto internacional de carga, cuyos resultados se esperan para 2027. En tanto, en la Región de Ñuble, Chillán ya cuenta con un estudio iniciado en 2025, el que concluirá este semestre y permitirá definir si la ampliación del actual aeródromo presenta rentabilidad social.
La ministra de Obras Públicas, Jessica López, adelantó además que durante 2026 se abrirán licitaciones para las primeras etapas de nuevas obras en el aeropuerto Mataveri de Rapa Nui y en el futuro terminal aéreo internacional del cerro Torquemada, en Concón.
Precisamente en la zona de Viña del Mar–Concón se concentra uno de los proyectos más avanzados. Desde 2024 se desarrolla el diseño de ampliación de un nuevo aeropuerto en terrenos de la Armada de Chile, que contempla un moderno edificio para pasajeros, nuevas vialidades, estacionamientos, instalaciones aeronáuticas y de saneamiento, junto con la ampliación de la plataforma para aeronaves.
Las iniciativas responden al sostenido crecimiento del transporte aéreo y buscan descentralizar la conectividad, potenciando a las regiones como polos de desarrollo y reduciendo la presión sobre el principal terminal del país.



