La tranquilidad del tramo de la ruta P-72-S en el sector Palos Blancos, entre Tirúa y Cañete, se vio dramáticamente alterada la mañana del 1 de enero, cuando una ambulancia del Cesfam de Tirúa que trasladaba a un paciente con un episodio de accidente cerebrovascular (ACV) fue embestida de frente por un automóvil conducido por un hombre bajo evidente estado de ebriedad. El paciente, de 71 años, yacía en la ambulancia siendo trasladado hacia el Hospital Intercultural Kallvu Llanka de Cañete, pero no resistió las graves lesiones sufridas en el impacto y falleció en el recinto asistencial tras el accidente.
El choque ocurrió cerca del kilómetro 49 de esa ruta, en un tramo que habitualmente conecta diversas localidades rurales de la provincia de Arauco y que en estas fechas de alto flujo por el feriado de Año Nuevo había visto un incremento en el tránsito vehicular. La violencia del impacto fue tal que la técnico en enfermería paramédica (TENS) que acompañaba al paciente fue eyectada fuera del vehículo, quedando sobre el capó de uno de los automóviles siniestrados y trasladada posteriormente al Hospital Provincial Dr. Rafael Avaria Valenzuela de Curanilahue, donde permanece con lesiones que se evalúan, aunque fuera de riesgo vital.
Fuentes de investigación preliminar señalan que el conductor del automóvil particular —cuya identidad no ha sido confirmada públicamente— circulaba con exceso de alcohol en sangre, lo que presuntamente dificultó su control del vehículo y provocó la colisión de frente con la ambulancia, que tenía encendidas sus señales luminosas de emergencia. El hecho movilizó a equipos de emergencia y cuerpos policiales, que procedieron a la detención del conductor ebrio en el lugar de los hechos. Las autoridades de tránsito abrirán una investigación formal para determinar responsabilidades administrativas y penales por conducción bajo los efectos del alcohol y homicidio imprudente, entre otros posibles cargos.
Vecinos y familiares han expresado consternación por el desenlace, remarcando la importancia de reforzar la seguridad vial y el cumplimiento estricto de normas que penalizan la conducción bajo ingesta de alcohol, especialmente en rutas rurales donde los servicios de salud y tiempos de respuesta pueden ser determinantes entre la vida y la muerte.


