Diversas organizaciones de pescadores artesanales de la Región del Biobío manifestaron su rechazo al bono de $100 mil anunciado por el Gobierno como medida para enfrentar el alza en el precio de los combustibles, calificándolo derechamente como una “burla” frente a la magnitud del problema que enfrenta el sector.
Desde el rubro, los trabajadores del mar advirtieron que el incremento sostenido en el valor de las bencinas ha impactado directamente en sus costos operacionales, afectando tanto las salidas a faena como la rentabilidad de su actividad. En ese contexto, el aporte estatal fue considerado insuficiente y desconectado de la realidad económica que atraviesan.
Uno de los dirigentes del sector expresó su malestar señalando que “esto es una burla, no alcanza para nada”, enfatizando que el monto entregado no cubre ni siquiera una parte significativa del gasto mensual en combustible que deben asumir para desarrollar su labor.
Nelson Velásquez, presidente de la Coordinadora de Jibieros y Reineteros de Lebu, afirmó que el monto no cubre ni siquiera un 25% de los gastos de un zarpe (en un mes se realizan al menos cinco).
Además, recalcaron que la pesca artesanal depende en gran medida del uso de embarcaciones que requieren combustible constante, lo que hace aún más crítico el escenario actual. “Nosotros vivimos del día a día, y este tipo de ayudas no soluciona el problema de fondo”, agregaron desde el gremio.
Los pescadores también hicieron un llamado a las autoridades a generar medidas más estructurales y sostenidas en el tiempo, que permitan enfrentar el impacto del alza de los combustibles de manera efectiva, incluyendo posibles subsidios permanentes o mecanismos de estabilización de precios.
En paralelo, advirtieron que, de no existir respuestas concretas, podrían evaluar movilizaciones u otras acciones para visibilizar la situación que afecta a cientos de familias que dependen de la pesca artesanal en la Región.



