La migración desde el sistema privado de salud hacia Fonasa continúa marcando una tendencia al alza en el país. Así lo reflejan los últimos datos entregados por la Superintendencia de Salud, que muestran que, a septiembre de 2025, las isapres mantenían 2,5 millones de beneficiarios, mientras el sistema público siguió incrementando su cobertura.
Según el informe, entre enero y septiembre del año pasado las isapres registraron 122.120 nuevas afiliaciones, pero también 159.723 términos de contrato. El balance fue negativo, con una salida neta de 37.603 personas, es decir, más afiliados abandonaron el sistema privado de los que ingresaron.
En contraste, Fonasa cerró 2025 con 17.095.910 beneficiarios, luego de iniciar el año con 16.766.107 personas, confirmando su sostenido crecimiento.
Radiografía del sistema isapre
Al noveno mes de 2025, el sistema privado contabilizaba 2.531.551 beneficiarios con contratos vigentes. De ese total, el 61,7% corresponde a cotizantes —trabajadores dependientes o independientes—, mientras que el 38,3% son cargas familiares.
La gran mayoría, un 97,3%, está afiliada a isapres abiertas, aquellas que aceptan a cualquier persona que cumpla los requisitos. Solo un 2,7% pertenece a isapres cerradas, ligadas a empresas o sectores específicos.
En cuanto a la concentración del mercado, cuatro aseguradoras reúnen más de tres cuartas partes de los beneficiarios del sistema abierto: Colmena, Banmédica, Consalud y Cruz Blanca concentran en conjunto el 78,2% del total, de acuerdo con el regulador.
La distribución territorial también muestra un marcado centralismo: el 61,8% de los beneficiarios reside en la región Metropolitana, mientras que el 38,2% se reparte en el resto del país, incluyendo regiones como el Biobío.
Durante los primeros nueve meses de 2025, la diferencia entre afiliaciones y desafiliaciones fue negativa, con una mayor salida de hombres que de mujeres. La Superintendencia detalló que la caída neta fue de 27.124 contratos en hombres y de 10.479 en mujeres.
Respecto a las causas, casi ocho de cada diez términos de contrato obedecen a decisiones voluntarias de las personas, ya sea para cambiarse a otra isapre o migrar a Fonasa. Un 18,8% corresponde a desafiliaciones iniciadas por las propias aseguradoras, conforme a la normativa vigente, mientras que los casos restantes se explican por mutuo acuerdo u otras razones no especificadas.
¿Qué pasa tras dejar una isapre?
Un aspecto relevante del informe es el destino de quienes salen del sistema privado. De las personas que terminaron contrato entre enero y julio de 2025, el 39% volvió a afiliarse a una isapre antes de septiembre, ya sea a la misma u otra institución. El 61% restante no registra afiliación vigente en el sistema.
Esta cifra representa un leve aumento en la tasa de retorno respecto de 2024, cuando solo el 31,4% de quienes salían volvía a una isapre.
En cuanto al perfil etario de quienes abandonan el sistema, el mayor porcentaje se concentra en el grupo de 35 a 44 años, seguido por personas entre 25 y 34 años.
Perfil de quienes se mantienen
El informe también revela diferencias demográficas entre cotizantes y cargas. Entre quienes pagan el plan de salud, predominan los hombres (58,9%), mientras que entre las cargas la mayoría son mujeres (57,3%).
Más de la mitad de los cotizantes tiene entre 35 y 54 años, patrón que se repite en las isapres abiertas. En cambio, en las isapres cerradas destacan los afiliados de mayor edad: un 42,3% supera los 64 años y un 36,2% se ubica entre los 45 y 64 años.
Las cifras confirman así un escenario de contracción del sistema privado y consolidación de Fonasa, en un contexto de cambios estructurales y mayor movilidad de los afiliados en el sistema de salud chileno.



