La controversia por el futuro de los corredores de transporte público del Gran Concepción sigue sumando críticas. Esta vez fue el presidente de Corbiobío, Martín Zilic, quien atribuyó el revés que sufrieron estas obras a la ausencia de diálogo entre las autoridades, cuestionando tanto al oficialismo como a la oposición por no articular una respuesta conjunta para la Región del Biobío.
El conflicto surgió luego de que el Gobierno decidiera trasladar al Ministerio de Obras Públicas la ejecución de los proyectos hacia Coronel, Talcahuano y Penco, pese a que las obras ya habían sido adjudicadas a la empresa Azvi durante la administración anterior por un monto cercano a los 400 millones de dólares.
La decisión implica nuevos plazos. Según confirmó el ministro Louis de Grange, algunos proyectos podrían retrasarse entre dos y once meses, lo que ha generado inquietud entre autoridades y gremios.
Desde el oficialismo, la diputada Paz Charpentier defendió la determinación y aseguró que “los corredores se van a ejecutar y el compromiso del gobierno del presidente Kast con nuestra Región del Biobío se mantiene intacto”.
Sin embargo, Zilic sostuvo que el problema trasciende el cambio de fórmula para construir las obras. “El tema no es una declaración, ni es decirle a la gente que está todo bien. El tema es cómo autoridades nacionales, autoridades regionales y autoridades comunales se sientan y arman una respuesta para la gente”, afirmó.
El exintendente también cuestionó que algunos alcaldes hoy exijan movilizaciones cuando, según recordó, no existió la misma presión frente a proyectos emblemáticos que permanecieron años sin concretarse, como el puente sobre el río Biobío o la planificación del hospital que considera prioritario para la región.



