El crecimiento de las apuestas y casinos online, accesibles desde teléfonos móviles, está modificando el escenario del juego de azar en Chile. Especialistas advierten que el país exhibe tasas de juego problemático que triplican el promedio global y que la edad de inicio continúa descendiendo, especialmente entre adolescentes.
De acuerdo con cifras difundidas por el Centro Walnut, un 8,3% de la población presenta conductas de juego problemático y un 3,6% juego patológico, según datos atribuidos a la Corporación Juego Responsable. A nivel internacional, la prevalencia de ludopatía se ubica entre 1% y 3%, lo que posiciona a Chile por sobre ese rango. Además, se trata de la única adicción con aumento sostenido en la última década a nivel local.
El psicólogo Jimmy Corvalán, profesional del centro y exjugador problemático, sostiene que la mayoría de las personas con esta adicción comenzó a apostar antes de los 21 años, con un ingreso que hoy puede situarse en torno a los 15. Desde su experiencia clínica —y tras más de diez años vinculado al juego en modalidades presenciales y digitales— advierte que el problema suele detectarse cuando ya existen deudas significativas o un deterioro emocional evidente.
El grupo de mayor riesgo corresponde a hombres entre 18 y 40 años, altamente expuestos a plataformas digitales y apuestas deportivas online. Factores como la publicidad constante, el uso intensivo de redes sociales y la disponibilidad permanente desde dispositivos móviles elevan la probabilidad de desarrollar conductas compulsivas.
“El casino está en el celular”, resume Corvalán, al describir un ecosistema que opera 24/7 con bonos de bienvenida, notificaciones y algoritmos diseñados para retener al usuario. A diferencia de los casinos físicos, las plataformas online reducen barreras de acceso y pueden ser utilizadas sin supervisión adulta, lo que facilita la participación de menores y normaliza el juego como entretenimiento cotidiano.
“Estamos viendo consultas cada vez más tempranas, donde el patrón no es recreativo sino compulsivo. El juego deja de ser una actividad ocasional y pasa a ocupar un lugar central en la rutina diaria, desplazando estudios, trabajo y vínculos personales”.
El especialista enfatiza que la ludopatía es una adicción conductual reconocida por los sistemas diagnósticos internacionales, con mecanismos neuropsicológicos similares a los de las dependencias a sustancias. Por ello, plantea que el abordaje debe situarse en el ámbito de la salud pública y no solo en la responsabilidad individual.
Entre las medidas propuestas se incluyen impuestos específicos, restricciones a la publicidad y programas de educación temprana en colegios y universidades, en una estrategia comparable a la aplicada al tabaco y el alcohol. A juicio del profesional, sin una regulación más robusta, la expansión digital continuará alcanzando a jóvenes y adolescentes, con consecuencias que se traducen en endeudamiento, conflictos familiares y deterioro psicológico.




