Tras tres semanas desde que un megaincendio arrasó con extensas zonas del sur del país, el Gobierno anunció el inicio de las labores de demolición de viviendas y estructuras completamente destruidas por el fuego en la Región del Biobío, marcando el paso de la emergencia a una nueva fase del plan de recuperación. La medida fue detallada por el ministro del Interior, quien encabezó una visita a las zonas más afectadas para constatar los avances en terreno y coordinar las acciones con autoridades locales y equipos técnicos.
La fase que ahora se activará contempla la remoción de escombros y la demolición de casas que quedaron inhabitables tras el paso del fuego, con el objetivo de preparar los terrenos para la instalación de viviendas de emergencia y avanzar en la reconstrucción definitiva antes de la próxima temporada invernal. Esta etapa busca garantizar que las familias damnificadas cuenten con espacios seguros donde emplazar soluciones provisionales mientras se consolidan los proyectos de vivienda definitiva.
Un sector clave para estos trabajos será la población Ríos de Chile, en Penco, donde la comuna y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo acordaron coordinar esfuerzos para la demolición y evaluación de los terrenos que permitirán levantar las primeras viviendas de emergencia. El alcalde local ha solicitado agilizar la habilitación de esta villa provisoria, enfatizando la necesidad de que las familias desplazadas no pasen el invierno en condiciones precarias.
En el marco de este proceso, las autoridades han reforzado la coordinación entre los distintos estamentos del Estado, incluyendo el Ministerio de Obras Públicas y las municipalidades, con la finalidad de garantizar que las demoliciones se realicen con criterios de seguridad y permitir una pronta instalación de soluciones habitacionales temporales. La intención es que esta fase se ejecute con celeridad, evitando dilaciones que podrían perjudicar a quienes perdieron sus hogares y dependen de una respuesta efectiva para retomar su normalidad.
Este anuncio se da en medio de críticas por la lentitud en la instalación de viviendas de emergencia, un punto que autoridades nacionales han reconocido como un desafío operativo y logístico que se está abordando para acelerar la atención de los damnificados. Con la demolición de estructuras dañadas como eje central, se busca avanzar decisivamente hacia la reconstrucción en un año marcado por la devastación provocada por los incendios forestales en la Región del Biobío.



