La inscripción oficial de la expresidenta Michelle Bachelet como candidata de Chile a la Secretaría General de Naciones Unidas abrió un nuevo flanco de debate político en el país. El anuncio, realizado este lunes por el Gobierno, generó reacciones inmediatas en el Congreso, donde el oficialismo cerró filas en respaldo a la exmandataria, mientras que desde la oposición surgieron críticas y llamados al Presidente electo, José Antonio Kast, a no comprometer apoyo a la postulación.
Desde los partidos que integran el actual bloque gobernante, la candidatura fue destacada como un reconocimiento a la trayectoria internacional de Bachelet y una oportunidad para proyectar la imagen de Chile en el escenario global. El diputado Gonzalo Winter (Frente Amplio) valoró la decisión y sostuvo que se trata de “una buena noticia y un orgullo para el país”, resaltando la experiencia democrática y el compromiso multilateral de la exjefa de Estado. En ese sentido, llamó a que la política exterior se aborde como una política de Estado, más allá de las diferencias internas.
Una mirada similar expresó el diputado Roberto Celedón (IND-FA), quien subrayó que la postulación “honra a Chile”, destacando además el respaldo de países latinoamericanos relevantes como Brasil y México, junto con el apoyo explícito del actual Ejecutivo. Para Raúl Soto (PPD), en tanto, la candidatura representa una señal positiva para el país, al tratarse —dijo— de una figura con experiencia internacional suficiente para liderar un organismo de la envergadura de la ONU, esperando que el próximo gobierno defina prontamente su respaldo.
El diputado Vlado Mirosevic (PL) también se sumó a las voces favorables, señalando que la aspiración de Bachelet al máximo cargo del sistema multilateral debe interpretarse como un motivo de orgullo nacional y una defensa de valores como el derecho internacional y el humanismo. Desde la Democracia Cristiana, Héctor Barría calificó la postulación como un motivo de honra para el país y valoró el apoyo entregado por el Presidente Gabriel Boric, aunque advirtió que el respaldo definitivo deberá ser asumido por el próximo mandatario, apelando a una “altura de miras” transversal.
En la vereda opuesta, la oposición reaccionó con fuertes cuestionamientos. Desde la UDI, el diputado Henry Leal afirmó que su bancada solicitó de manera unánime al Presidente electo que no respalde la candidatura, argumentando que los gobiernos de Bachelet impulsaron políticas públicas que, a su juicio, afectaron gravemente áreas clave como la seguridad, el crecimiento económico y la educación. En la misma línea, sostuvo que la expresidenta no merece un reconocimiento internacional de este tipo.
El diputado Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) manifestó el rechazo de su colectividad a la postulación y cuestionó al Gobierno por no haber generado un consenso político previo. Desde el Partido Republicano, Stephan Schubert recalcó que será facultad del Presidente electo definir si apoya o no la candidatura una vez que asuma el cargo, señalando que dicha decisión deberá considerar la viabilidad real de la postulación en el contexto internacional.
A su vez, la diputada Catalina del Real acusó al actual Gobierno de intentar “dejar amarres” en los días finales de su mandato, planteando que la prioridad debiera estar en ordenar el traspaso de la administración y las finanzas públicas. De este modo, la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU se instala como un nuevo punto de tensión política, a la espera de la definición que adopte el próximo gobierno respecto del respaldo oficial del Estado chileno.



