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Penco: indignación por personas que van a sacarse fotos en zonas incendiadas

La conmoción causada por los devastadores incendios forestales en la Región de Biobío ha dado paso a una nueva preocupación: la presencia de personas que acuden a las zonas afectadas no para ayudar, apoyar a damnificados o colaborar, sino para tomar fotografías y registrarse frente a los restos de la tragedia como si fuese una atracción. La situación se ha vuelto tan repetida que ha generado fuerte rechazo en autoridades locales y vecinos, que califican este accionar como falta de respeto hacia quienes han perdido hogares y vidas en el fuego.

El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, fue enfático al señalar que la principal prioridad de su comuna en estos momentos es avanzar en la limpieza de sectores como Lirquén y Antonio Varas, lugares donde la destrucción ha sido particularmente visible y dolorosa para los residentes. Sin embargo, la congestión vehicular y el bloqueo de accesos por parte de personas que “hacen turismo” dificultan las labores de emergencia y el tránsito de equipos de apoyo, provocando además incomodidad entre quienes trabajan incansablemente en las tareas de recuperación y evaluación de daños.

“Necesitamos que nos despejen las vías. No podemos tener la ruta colapsada ni los accesos congestionados, porque hay vehículos que andan haciendo turismo y sacándose fotos”, declaró la autoridad comunal, expresando la frustración de los equipos municipales que intentan ordenar el flujo y asegurar que solo circulen personas con razones legítimas para estar en las zonas afectadas.

La crítica del alcalde apunta a un fenómeno que, según explicó, no solo entorpece las labores de limpieza y evaluación de daños —labor que él calcula podría costar alrededor de 2.500 millones de pesos y extenderse entre 15 y 20 días— sino que además representa una falta de sensibilidad hacia las familias que han visto destruidos sus hogares por el fuego y que enfrentan ahora la difícil tarea de reconstruir sus vidas.

Vecinos y organizaciones comunitarias se han sumado al llamado a la responsabilidad ciudadana, instando a la población a no acudir a las zonas siniestradas a menos que sea para entregar ayuda o apoyo directo. La reacción social destaca el choque entre el dolor y la tragedia de los damnificados y el comportamiento de personas que parecen ver la catástrofe como un escenario para fotografías o contenidos en redes sociales, sin considerar el impacto emocional y logístico que ello tiene sobre quienes han sufrido pérdidas concretas.

En medio de una emergencia en que las prioridades son la seguridad, la asistencia y la reconstrucción, el alcalde y otros líderes locales insisten en que las vías deben quedar despejadas para facilitar la circulación de equipos de emergencia y apoyo humanitario, recordando que el foco de atención debe estar puesto en las personas afectadas y no en quienes ven en la tragedia un motivo de espectáculo.

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