Un nuevo hecho de violencia al interior del centro de internación juvenil de Coronel, en la Región del Biobío, ha encendido nuevamente las alarmas sobre la seguridad y la convivencia dentro de estos recintos destinados a adolescentes que cumplen privación de libertad. Según los datos recabados, un joven interno permanece en estado grave —aunque fuera de riesgo vital— tras ser apuñalado en medio de una violenta riña con otros menores recluidos en el centro.
El episodio se registró durante la visita de la directora nacional del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil a las instalaciones del centro, un hecho que llamó aún más la atención sobre las condiciones del lugar. En momentos en que se desarrollaban actividades de supervisión institucional, se desataron enfrentamientos entre grupos de internos, que derivaron en al menos dos riñas simultáneas. Según los informes, cuatro jóvenes resultaron lesionados por estas confrontaciones, y uno de ellos sufrió una herida por arma blanca en el tórax que obligó su traslado inmediato al hospital local para recibir atención médica.
La intervención de Gendarmería fue rápida una vez declarada la emergencia, con esfuerzos orientados a controlar el desorden y estabilizar a los afectados. Funcionarios del establecimiento y equipos de seguridad trabajaron en el lugar para separar a los grupos en conflicto y activar los protocolos internos correspondientes. A pesar de ello, el hecho evidencia una situación compleja en el centro de internación, que ya había sido objeto de cuestionamientos por parte de trabajadores y representantes sindicales debido a incidentes previos y condiciones que, según algunos gremios, dificultan una convivencia pacífica y segura.
Los testimonios recogidos por fuentes policiales y administrativas apuntan a que las riñas fueron protagonizadas por adolescentes vinculados a distintas pandillas internas, lo que habría exacerbado el nivel de violencia y facilitado el uso de objetos punzantes improvisados dentro de los recintos. Las autoridades no han entregado detalles sobre la identidad del joven herido ni de los demás afectados, bajo resguardo de la confidencialidad propia de estos casos que envuelven a menores de edad.
Diversos actores sociales y políticos han expresado preocupación por la recurrente violencia que se registra en estos centros, poniendo en tela de juicio la eficacia de los mecanismos de reinserción y control que se deben implementar. En particular, dirigentes sindicales han señalado que el centro de Coronel se ubica entre los más conflictivos del país, aduciendo que las instalaciones y la organización del personal no estarían a la altura de las exigencias para garantizar la seguridad de internos y trabajadores. Estas opiniones cobran fuerza en un contexto donde otros hechos de violencia —incluidos secuestros internos y agresiones graves— han sido denunciados en meses recientes.
Por ahora, las investigaciones internas continúan, mientras la familia del joven apuñalado y las autoridades de salud y justicia esperan definir las responsabilidades que correspondan. El caso reaviva el debate sobre las políticas de internación juvenil y la necesidad de reforzar medidas que permitan prevenir este tipo de hechos en el futuro, junto con garantizar la seguridad y rehabilitación de los adolescentes bajo custodia del Estado.



