Autoridades locales, dirigentes comunitarios y emprendedores turísticos del Biobío han puesto el foco en recuperar la actividad turística de Isla Mocha, un territorio insular con gran potencial natural que, durante los últimos años, ha visto reducida drásticamente su llegada de visitantes. Esta caída se profundizó tras un accidente aéreo trágico ocurrido en 2023, hecho que provocó no solo la interrupción de servicios, sino también una merma significativa de los ingresos relacionados con el turismo.
Isla Mocha, situada frente a las costas de la provincia de Arauco, depende principalmente de un servicio aéreo subsidiado que permite la conexión con el continente. Aunque en 2025 se efectuaron más de mil vuelos programados en este sistema subsidiado —transportando aproximadamente siete mil pasajeros— la prioridad para viajar fue, en buena parte, de los propios residentes y sus familias, dejando el desarrollo turístico en un segundo plano.
La presidenta de la junta de vecinos de la isla planteó que el turismo prácticamente desapareció tras el accidente, siendo evidente la necesidad de reactivar el flujo de visitantes como motor económico y social. Antes del accidente, en los meses de enero y febrero de 2023, la isla había recibido más de cuatrocientos turistas, cifra que hoy resulta difícil de alcanzar dada la falta de frecuencia y opciones de transporte accesibles para el público general.
Frente a este escenario, emprendedores locales han propuesto la flexibilización y el aumento de vuelos privados hacia la isla como una alternativa viable para dinamizar la conectividad. Su planteamiento busca no solo incrementar la oferta de viajes, sino también reducir los costos para los visitantes, lo que podría traducirse en un repunte de la demanda turística que hoy se mantiene en niveles bajos.
Desde la Municipalidad de Lebu, encabezada por la alcaldesa, se han promovido gestiones orientadas a atraer iniciativas privadas capaces de ofrecer conectividad adicional al servicio público subsidiado. Este trabajo de vinculación con operadores aéreos y posibles inversionistas se ha proyectado incluso más allá de las actuales gestiones, pensando en consolidar alternativas que permitan asegurar rutas regulares y competitivas para el turismo.
A su vez, el seremi subrogante de Transportes de la región ha apoyado la idea de habilitar la infraestructura existente de aeródromos, lo que permitiría la llegada de vuelos privados y charters con mayor frecuencia, ampliando así las posibilidades de conectividad hacia y desde Isla Mocha.
Por ahora, la isla seguirá dependiendo del servicio aéreo mediante una única aeronave cuyo contrato de operación se extiende hasta mediados de año, con posibilidad de prórroga hasta diciembre, lo que al menos mantiene abierta la conexión actual. Sin embargo, la comunidad y sus gestores ven con urgencia la necesidad de diversificar esas alternativas para que el turismo, que es un factor esencial de desarrollo local, vuelva a tomar impulso con regularidad sostenida.



