El emblemático Parque Nacional Nahuelbuta, ubicado entre las provincias de Arauco y Malleco, enfrenta un preocupante estado de abandono que ha encendido señales de alerta entre autoridades regionales, ambientalistas y usuarios habituales del área natural protegida. Recorridos recientes realizados por visitantes y autoridades revelan un paisaje que ha visto deteriorarse sus caminos interiores hasta volverse casi intransitables, la ausencia total de señaléticas que orienten a excursionistas y, en varios sectores clave, la falta absoluta de guardaparques destinados a resguardar la seguridad de quienes transitan por sus senderos.
Este deterioro se ha agudizado tras un ataque incendiario registrado en 2022 que destruyó infraestructura, viviendas y vehículos utilizados por el personal que custodiaba el parque, minando de manera significativa su operatividad y vigencia. Desde entonces, el parque ha experimentado un franco retroceso en términos de administración y protección efectiva, situación que ha recibido críticas de grupos ecologistas y residentes locales. La ausencia de señalizaciones, cruciales para guiar a visitantes y evitar extravíos, y la carencia de esfuerzos visibles de rehabilitación de sus rutas internas son síntomas del escenario actual que enfrentan quienes se aventuran en este espacio natural.
Autoridades han señalado que se está evaluando un cambio en la administración del parque, con la intención de traspasar la gestión a la Provincia de Malleco, lo que, en teoría, podría dinamizar esfuerzos de recuperación y mantenimiento. Sin embargo, no existen plazos concretos ni compromisos firmes que garanticen su ejecución, lo que mantiene en incertidumbre el futuro del parque. El delegado presidencial de la Provincia de Arauco confirmó que, si bien se han iniciado conversaciones para la reconstrucción de rutas y la reevaluación de la estructura administrativa, el proceso de traspaso aún está en una etapa preliminar.
La ausencia de guardaparques tampoco pasa inadvertida. Estos funcionarios no solo cumplen labores de vigilancia y asistencia, sino que desempeñan un rol esencial en la protección de la biodiversidad y la respuesta ante emergencias. Su ausencia prolongada ha generado preocupación en comunidades cercanas y organizaciones ambientalistas que advierten sobre el riesgo de incendios no controlados, actividades ilícitas y daños irreparables a especies clave del ecosistema. La actual situación del parque abre un debate más amplio sobre la asignación de recursos, prioridades de política ambiental y la necesidad de estrategias integrales para resguardar estos espacios que representan un patrimonio natural invaluable para la región y el país.



