spot_img
InicioNacionalInvestigadores chilenos lanzan libro que reúne casos de economía circular en nueve...

Investigadores chilenos lanzan libro que reúne casos de economía circular en nueve países de América Latina

Investigadores chilenos publicaron un libro que recopila medio centenar de iniciativas de economía circular en nueve países de América Latina, documentadas a partir de más de 80 horas de entrevistas a las empresas protagonistas. La obra, dividida en dos volúmenes, incluye un prólogo del exministro de Medio Ambiente Pablo Badenier y casos que van desde el compostaje industrial hasta el diseño de nuevos materiales a partir de descartes textiles.

El libro, titulado 50 Casos Empresariales de Economía Circular desde América Latina, fue escrito por Andreé Henríquez, líder de la investigación, quien se ha especializado en economía circular y desarrollo sostenible; Aníbal Barba, sociólogo e investigador en liderazgo de negocios sostenibles, y Javiera Barra, geógrafa de la Universidad Católica con experiencia en educación ambiental y análisis territorial. La edición estuvo a cargo de Ambidextro Economía Circular.

La publicación enmarca la circularidad como una reorganización de las relaciones productivas y no solo como una gestión más eficiente de materiales. Ese enfoque resulta especialmente relevante en países en desarrollo, donde la discusión sobre sostenibilidad se cruza con problemas de empleo, informalidad y acceso a infraestructura. Como afirma el libro «La economía circular no consiste únicamente en reciclar más, sino en crear mercados donde antes no existían».

La economía circular se ha consolidado como uno de los marcos de referencia para repensar los sistemas productivos, articulando competitividad, eficiencia económica, responsabilidad ambiental e innovación social. En América Latina esa conversación se cruza con desafíos estructurales propios de la región: uso intensivo de recursos naturales, desigualdad territorial, brechas tecnológicas y cadenas de valor frágiles. 

Los autores construyeron el libro a partir de entrevistas directas a las empresas, sin comparar sus modelos entre sí ni prescribir un camino único para implementar la circularidad, afirman. El proyecto, que comenzó a fines de 2024, no tiene como objetivo establecer comparaciones con países y mercados desarrollados, sino documentar de primera fuente lo que ya estaba ocurriendo en la región.

El primer volumen, que reúne 25 de los 50 casos totales de la colección, incluye ejemplos de Chile, Uruguay, Ecuador, México, Bolivia, Argentina, Paraguay y Honduras. Las historias documentadas abarcan compostaje orgánico, reciclaje de plástico, caucho y residuos electrónicos, además de nuevos materiales desarrollados a partir de descartes textiles y agrícolas, con cifras de impacto reportadas directamente por cada compañía.

Higiene reutilizable en hotelería

Entre los proyectos del primer volumen figura Brika Organics, empresa fundada en 2017 por Natalia Kapstein y Valentina Briceño tras una experiencia en la Toscana italiana. La compañía reemplazó los productos de higiene desechables de uso hotelero por sistemas de dispensadores reutilizables, hoy presentes en el 90% de los hoteles sostenibles de Chile, con más de 4,7 toneladas de residuos compensadas.

Antes de Brika, la industria hotelera operaba bajo un estándar de desechabilidad que rara vez se cuestionaba puertas adentro, según describe el capítulo del libro dedicado a la empresa. Instalar dispensadores obligó también a instalar una conversación incómoda sobre sostenibilidad y responsabilidad empresarial en un sector acostumbrado a lo desechable, al punto de que la propia competencia terminó copiando el modelo.

Ese cambio de estándar no ha estado exento de tensiones con el resto de la industria, según relata el mismo capítulo. «Pagamos los mismos impuestos y se nos trata igual que las grandes industrias, y eso no es justo», plantea Kapstein sobre las condiciones que enfrentan las pymes sostenibles frente a competidores de mayor escala. 

La cofundadora vincula esa tensión con el criterio que ha sostenido el crecimiento de la empresa desde su fundación. «Si no estamos convencidas, no lo podemos sostener», agrega Kapstein, en referencia a la coherencia que exige mantener un modelo de negocio basado en sostenibilidad.

Minería urbana y reciclaje de residuos electrónicos

Desde Lampa, MIDAS Chile lleva más de dos décadas transformando residuos electrónicos y metales en materias primas recicladas de alta calidad. Con más de 150 colaboradores, la empresa procesa sobre 8.000 toneladas anuales y opera a nivel nacional mediante servicios de recolección, clasificación, fundición y exportación de lingotes y concentrados metálicos.

Su modelo se diferencia por la formalización y trazabilidad de los procesos, respaldadas por certificaciones como ISO 14001, ISO 45001 y R2 para el reciclaje responsable de residuos electrónicos. Además, desde 2018 compensa el 100 % de su consumo eléctrico mediante dos plantas fotovoltaicas, integrando energía limpia a su operación industrial.

“Fuimos de los primeros que ofrecimos contratos de reciclaje. No era compra-venta de chatarra, era un servicio formal con trazabilidad”, explica Mitzy Lagos, gerenta de Economía Circular de MIDAS Chile. Esta visión le ha permitido profesionalizar la minería urbana y demostrar que los residuos electrónicos pueden convertirse en recursos valiosos mediante procesos regulados, seguros y ambientalmente responsables.

Con la ancestría selk’nam

En Punta Arenas, en el extremo austral de Chile, Biokéikruk ofrece un servicio de compostaje domiciliario que recolecta residuos orgánicos de sus usuarios y devuelve parte del sustrato ya transformado. La empresa, fundada por Lorenza Zanoni hace más de cuatro años, opera con un sistema de retiro quincenal en una de las zonas más aisladas del país. El proyecto se apoya en la memoria ancestral del pueblo Selk’nam y desarrolló Fungaltech, una tecnología propia que acelera el compostaje en climas australes extremos. Es, dentro de la colección del libro, uno de los pocos casos con un componente explícito de rescate cultural indígena.

En sus primeros cuatro años, Biokéikruk ha dictado más de 75 talleres educativos sobre separación de residuos en origen y construyó una comunidad de usuarios comprometidos, mayoritariamente mujeres. Ese trabajo de educación ambiental se sostiene en paralelo al servicio de retiro y compostaje, como parte del mismo modelo circular. Para su fundadora, el sentido del proyecto está en no generar un nuevo residuo a partir del servicio que presta. «Es un modelo de economía circular, que no genera basura, que devuelve», sostiene Zanoni.

La publicación también incluye historias de otros ocho países latinoamericanos. Uno de ellos es el de CROCUS, empresa uruguaya que desarrolló un material nuevo a partir de una caja de descartes textiles: no es tela, ni madera, ni plástico, y combina resistencia al fuego, aislación térmica y propiedades antifúngicas. Fundada por Mariana Paredes, la compañía ganó el Premio de Economía Circular de Uruguay y el Seoul Design Awards en Corea del Sur, además de recibir apoyo estatal para investigación y desarrollo.

El material desarrollado por CROCUS no buscó reemplazar un producto existente, sino ocupar un espacio que la industria textil no había explorado, según el capítulo dedicado a la empresa. El reconocimiento internacional del proyecto, incluido el premio surcoreano, se apoya en esa condición de material sin categoría previa dentro de la industria. La compañía combina ese desarrollo con alianzas con generadoras de residuos textiles y con programas de educación sobre sostenibilidad aplicada dirigidos a nuevas generaciones, un componente que el libro describe como parte central de su modelo de expansión.

Noticias relacionadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Lo más reciente