Un total de 405.718 personas mayores de siete años no saben leer ni escribir en Chile, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas obtenidos a partir del Censo 2024 de Chile. La cifra ha generado preocupación entre especialistas, especialmente al coincidir con los resultados del SIMCE 2025, que evidenciaron importantes brechas en comprensión lectora entre los estudiantes.
De acuerdo con el informe, más de 16,7 millones de personas en el país declaran saber leer y escribir, mientras que cerca de 725 mil indicaron no tener esa habilidad. Tras ajustes estadísticos y considerando únicamente a la población mayor de siete años, el número de personas analfabetas se sitúa en poco más de 405 mil.
Situación por regiones
El análisis territorial muestra diferencias importantes entre regiones. En la Región del Maule y la Región de Ñuble se registran algunas de las tasas más altas, con un 3,7% de la población mayor de siete años que no sabe leer ni escribir.
En cifras absolutas, el listado lo encabeza la Región Metropolitana con 119.028 personas en esta condición. Le siguen la Región del Biobío con 45.373 casos, el Maule con 41.187 y la Región de La Araucanía con 34.318.
En otras zonas del país también se registran cifras relevantes, como en la Región de Valparaíso (34.640), la Región de O’Higgins (30.502) y la Región de Los Lagos (24.576).
Alertas desde el mundo académico
Especialistas advierten que el fenómeno no solo se limita al analfabetismo, sino también a los bajos niveles de comprensión lectora en el sistema escolar. Resultados del SIMCE 2025 indican que el 27% de los estudiantes de 4° básico presenta un nivel insuficiente en lectura, cifra que aumenta a 42,3% en 8° básico y llega a 48% en 2° medio.
Desde organizaciones educativas han planteado la necesidad de fortalecer las habilidades lectoras desde la primera infancia, mejorar la formación docente en enseñanza de la lectura e implementar evaluaciones tempranas para detectar rezagos.
Entre las propuestas también se plantea reforzar las bibliotecas escolares, incorporar especialistas en lectura en los establecimientos educacionales y retomar evaluaciones censales en los primeros años de enseñanza para monitorear el aprendizaje lector en el país.



