A los 77 años falleció el empresario Claudio Spiniak Vilensky, figura central de uno de los procesos judiciales más controvertidos que marcó la agenda pública chilena a comienzos de la década del 2000.
La muerte del empresario fue reportada durante la tarde de este viernes por el medio Radio Bío Bío. Su nombre quedó asociado a un caso que no solo derivó en una condena penal por delitos sexuales contra menores de edad, sino que también generó una fuerte controversia política y judicial en el país.
Spiniak era conocido en círculos sociales del sector oriente de Santiago y durante años desarrolló distintas actividades empresariales, entre ellas la administración de gimnasios y negocios vinculados al comercio. Sin embargo, su notoriedad pública surgió a partir de la investigación que lo involucró en una red de explotación sexual de menores.
El denominado “caso Spiniak” comenzó a tomar forma entre 2002 y 2003, cuando el empresario fue detenido tras una indagatoria que apuntaba a abusos sexuales contra adolescentes y a la organización de encuentros con menores de edad. Las diligencias policiales y judiciales de la época describieron la existencia de un sistema que, según la investigación, operó durante años captando a jóvenes —muchos provenientes de contextos vulnerables— para participar en dichas actividades.
Con el avance del proceso, la causa se transformó en uno de los episodios judiciales más mediáticos del país. El caso también derivó en una polémica arista política luego de que la testigo Gema Bueno asegurara que parlamentarios habrían participado en las reuniones organizadas por el empresario. Dichos testimonios fueron respaldados públicamente en su momento por la entonces diputada Pía Guzmán y el exsacerdote José Luis Artiagoitía.
No obstante, posteriormente las declaraciones fueron desmentidas cuando la propia testigo reconoció haber mentido, lo que llevó a que los políticos mencionados en la investigación fueran sobreseídos por falta de pruebas.
El proceso judicial fue conducido en distintas etapas por magistrados como Daniel Calvo, Sergio Muñoz y Manuel Valderrama.
Finalmente, en 2008, la Corte Suprema de Chile dictó sentencia condenatoria contra Spiniak, imponiéndole una pena de 12 años de prisión por delitos de abuso sexual contra menores, promoción de la explotación infantil y producción de material pornográfico. El empresario cumplió la condena hasta 2013, año en que recuperó la libertad tras completar la pena impuesta por la justicia.



