Productores de leña certificada de la Región del Biobío manifestaron su preocupación ante un eventual incremento de la venta ilegal de astillas y leña tras los recientes incendios forestales, fenómeno que —según advierten— suele repetirse luego de este tipo de emergencias debido al aumento de biomasa disponible y a la escasa fiscalización.
En la zona existen cerca de medio centenar de proveedores que cuentan con el Sello Calidad de Leña, certificación otorgada por el Ministerio de Energía a través de la Agencia de Sostenibilidad Energética. Sin embargo, los comercializadores señalan que la entrada al mercado de leña sin trazabilidad, de menor calidad y a bajo precio, genera una competencia desleal que afecta directamente a quienes justifican su producción bajo estándares técnicos y ambientales.
Productores de sectores como Palomares y Florida recordaron que, tras incendios anteriores en comunas como Hualqui y Santa Juana, se registró un aumento significativo del comercio informal, con impactos negativos en las ventas del rubro formal. A ello se suma la preocupación por la falta de controles en terreno para frenar la comercialización irregular.
En paralelo, desde el sector del pellet indicaron que, hasta ahora, no se reportan daños productivos, aunque sí una baja en las ventas, atribuida principalmente a que parte de los clientes resultó afectada por los incendios.
Desde la Seremi de Energía del Biobío señalaron que, mientras se mantenga la emergencia, las prioridades están puestas en la atención de las comunidades afectadas y el restablecimiento de servicios básicos. Asimismo, indicaron que la leña certificada sigue siendo una fracción menor del total que se comercializa en la región y que los análisis productivos y eventuales medidas de fiscalización se abordarán una vez superada la contingencia.



