El fuerte impacto de los incendios forestales que han azotado el Gran Concepción también se ha dejado sentir en el ámbito laboral y humano, con el fallecimiento de dos trabajadores del Puerto de Lirquén durante el intenso avance de las llamas en las últimas jornadas. La tragedia se enmarca dentro de la emergencia que ha afectado a las comunas de Penco, Tomé y parte de Concepción, donde las condiciones extremas del fuego han provocado daños considerables tanto en infraestructura como en vidas humanas.
Según informó DP World, la empresa operadora del terminal portuario en la Región del Biobío, las operaciones se vieron interrumpidas momentáneamente como medida de precaución, aunque el puerto ha iniciado un proceso de evaluación para reanudar actividades durante el segundo turno de este lunes. A pesar de que el incendio no desató una emergencia dentro del recinto mismo, las llamas alcanzaron sectores colindantes donde se movilizaban trabajadores, provocando el fallecimiento de dos colaboradores y dejando a otro hospitalizado con quemaduras.
La catástrofe también ha tenido un impacto directo en las condiciones de vida de las familias de los trabajadores: cerca de 130 colaboradores han perdido completamente sus hogares, ya que el fuego arrasó con sus viviendas en sectores gravemente afectados como Lirquén y Punta de Parra. La situación humanitaria ha requerido la habilitación de puntos de acopio en el Gran Concepción para proporcionar ayuda de primera necesidad a quienes se han visto desplazados o damnificados por la emergencia.
Ante este escenario, autoridades como la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) y la Dirección del Trabajo (DT) han recordado los derechos laborales que protegen a los trabajadores en contextos de riesgo, señalando que éstos tienen la facultad de interrumpir sus labores cuando su vida o salud se encuentra en peligro sin que ello afecte sus remuneraciones o continuidad laboral.
La tragedia vivida por la comunidad del Puerto de Lirquén pone de manifiesto no sólo la fuerza destructiva de los incendios forestales en curso, sino también la necesidad de medidas efectivas de prevención, respuesta y apoyo social para mitigar las consecuencias humanas y económicas de estos eventos, en medio de una temporada que ha exigido una movilización sin precedentes de recursos y solidaridad comunitaria.



