El balance más reciente entregado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf) revela que la actual temporada de incendios forestales en Chile mantiene 33 siniestros forestales activos en combate, afectando principalmente a las regiones de Ñuble y Biobío, mientras que también hay focos bajo Alerta Roja en O’Higgins y La Araucanía, marcando un agravamiento de la emergencia ambiental en el país.
Según el reporte actualizado a las 18:00 horas de este domingo, la superficie dañada por el fuego supera las 24 mil hectáreas entre las diversas regiones afectadas, siendo Ñuble y Biobío las áreas con mayor presencia de siniestros que continúan activos y con extensión significativa. En Ñuble, la superficie quemada ronda las miles de hectáreas, con múltiples incendios aún sin controlar que concentran esfuerzos de combate prioritarios.
En el caso de la Región del Biobío, el daño también es considerable, con más de 17 mil hectáreas consumidas por los incendios más relevantes de la jornada, incluidos grandes focos que han requerido la declaración de Alerta Roja para extremar las acciones de contención y protección de la población y sus bienes. Esta situación constituye uno de los episodios de siniestros forestales más graves registrados en años recientes en la zona centro-sur.
Asimismo, en la Región de La Araucanía varios incendios han sido calificados con Alerta Roja comunal, extendiendo la presencia de fuego activo en puntos de esa región donde equipos de emergencia trabajan para detener el avance de las llamas, mientras que en O’Higgins, la comuna de Marchigüe presenta un siniestro significativo que también ha motivado declarar Alerta Roja en esa jurisdicción.
La magnitud del balance de Conaf refleja no solo el daño superficial del territorio, sino también la necesidad de una respuesta coordinada y sostenida por parte de las distintas instituciones involucradas en el combate de incendios, considerando las condiciones meteorológicas extremadamente favorables para el avance del fuego, con altas temperaturas y vientos que han impedido un control más rápido de los focos activos.
Estas cifras preliminares ponen de manifiesto la gravedad de la temporada de incendios que continúa afectando a Chile, con impactos ambientales, sociales y económicos que siguen multiplicándose conforme avanza el combate a los siniestros y se extiende la superficie afectada, especialmente en las regiones más golpeadas, donde la coordinación interinstitucional es clave para enfrentar la emergencia en curso.



