En medio de las tensiones políticas y administrativas que rodean al proyecto del nuevo cementerio en Penco, el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, habría descartado la opción de solicitar un trámite acelerado o “exprés” para reactivar la iniciativa, según fuentes ligadas al proceso. El anuncio se produce en un contexto donde la comunidad pencopolitana y diversos actores políticos expresaron inquietud por la paralización del proyecto, que ha generado expectativas e incertidumbres entre los residentes locales.
Según los antecedentes preliminares revelados por medios locales, la decisión del gobernador responde a una evaluación exhaustiva de los procedimientos administrativos vigentes, así como a la necesidad de garantizar transparencia y rigurosidad en la revisión de las etapas que han quedado pendientes desde que la iniciativa fue detenida. La opción de un trámite abreviado fue valorada brevemente por algunos sectores, que la vieron como una forma de recuperar tiempo perdido, pero finalmente fue descartada por la autoridad regional, quien enfatizó el apego a las normativas y la revisión detallada de la documentación técnica y legal.
La paralización del proyecto había generado preocupación en algunos dirigentes comunitarios, quienes ven en la construcción de un nuevo cementerio una necesidad urgente para Penco, considerando los desafíos de space y planificación urbana en el crecimiento demográfico de la zona. Por su parte, opositores al apresuramiento de la tramitación advirtieron sobre riesgos de irregularidades o decisiones adoptadas sin la debida consulta ciudadana y estudios complementarios necesarios.
El gobernador Giacaman, con una trayectoria política marcada por acciones en infraestructura y políticas públicas, ha enfrentado múltiples desafíos durante su administración en Biobío, especialmente en materias relacionadas con inversiones públicas y la gestión de proyectos que impactan el desarrollo local. Su postura en este caso reafirma, según analistas, un enfoque pormenorizado frente a iniciativas que requieren sustentación técnica y consenso amplio.
El caso del cementerio de Penco sigue siendo observado por actores de la sociedad civil, representantes comunales y autoridades regionales, quienes instan a mantener abiertas las puertas al diálogo y a avanzar de manera ordenada y transparente en la concreción del proyecto, evaluando cada paso conforme a las exigencias legales y comunitarias.



